SEDE

Nuestra sede está ubicada en el casco de la Ex hacienda de La Orduña, en la comunidad del mismo nombre en el municipio de Coatepec, en el centro de Veracruz, México.

La arquitectura del edificio principal se remonta a los inicios del siglo XX. Después de varias remodelaciones la casa se hizo de dos plantas, con largos pasillos, 22 habitaciones, cocina tradicional, sala, comedor, dos habitaciones de servicio, cinco baños completos, terraza, alberca, dos patios y amplios jardines.

 

La propiedad en su conjunto hoy tiene una extensión de una hectárea y posee varias construcciones en su interior: la casa principal, una antigua cochera, bodega y la edificación donde se encontraba el beneficio.  Además cuenta con un cafetal de un cuarto de hectárea, con plantas de naranjo y platanares.   

Frente al acceso principal del edificio se encuentra una ceiba. El árbol es enorme, fue sembrado a mediados del siglo XX, da sombra en días calurosos y sirve de barrera contra el viento cuando hay chubascos.

Los talleres se encuentran en la planta baja, junto a la galería, la tienda y la oficina, mientras que en el primer piso están la cocina y las habitaciones del área de residencias

HISTORIA

Aunque la historia de la exhacienda que alberga La Ceiba Gráfica se remonta a finales del siglo XVI, la arquitectura de la casa principal, como se encuentra ahora, data de la segunda mitad del siglo XX, ya que fue en esa época cuando se hizo la última remodelación profunda del lugar.

Gracias a un documento se sabe que en 1547 el primer Virrey de la Nueva España le otorgó 6000 hectáreas al español Pedro de Acosta en el área donde hoy se sitúa la Ex Hacienda de la Orduña. Sin embargo, el nombre del lugar se debe a que algunos años después, en 1593, Francisco de Orduña y su familia adquirieron el predio.

 

Los Orduña iniciaron una importante producción azucarera y fundaron un exitoso ingenio a principios del siglo XVII.

En 1849 Rafael Delgado López, dueño en turno, decidió vender la hacienda y esta fue adquirida por José María Pasquel. La familia Pasquel, propietaria del lugar hasta 1939, aumentó el 30% de las dimensiones del predio comprando los terrenos colindantes.

 

Los nuevos dueños invirtieron un gran capital para mejorar el ingenio, incursionaron en la práctica de la ganadería y diversificaron las actividades agrícolas, de tal suerte que se empezó a cultivar café y cítricos. También renovaron la construcción principal y transformaron el edificio de una sola planta en la elegante casa de dos pisos y amplias terrazas que se conoce hoy.

A partir de 1922 la Reforma Agraria comenzó a afectar las tierras de la hacienda. En un lapso de 17 años se redujo de 5334 hectáreas a 300. En 1939 fue comprada por Rafael Murillo y, un año más tarde, el ingenio cerró de manera definitiva, finalizando con 340 años de producción azucarera.

En la segunda mitad del siglo XX la propiedad cambió de dueños en varias ocasiones: fue dividida y alquilada como vivienda y llegó a ser ocupada hasta por cinco familias al mismo tiempo. Fue hipotecada, embargada y vendida por remate a José Lozano en 1977. Ese mismo año fue comprada por la compañía transnacional Coca-Cola, la cual se encontraba interesada en instalarse en el predio porque tenía acceso a un gran cuerpo de agua.

La transnacional no intervino ni le dio mantenimiento al casco de la hacienda, lo que permitió que, en el 2002, el Gobierno del Estado de Veracruz lo comprara y que, en 2005, lo cediera en comodato a la asociación civil Artistas Veracruzanos Bajo La Ceiba para la creación de La Ceiba Gráfica. La primera tarea de la asociación fue la restauración del inmueble, un esfuerzo que ha continuado hasta la fecha.

CONTEXTO

La localidad donde se encuentra La Ceiba Gráfica, La Orduña, es un lugar reconocido por su producción cafetalera y su vegetación exuberante de bosque de niebla —también llamado bosque mesófilo de montaña—, la cual es resultado del particular clima de dicho ecosistema.

La Orduña es una comunidad rural donde viven poco menos de 2000 personas. La población se dedica principalmente a actividades agrícolas y comerciales, entre las que destaca el trabajo en los plantíos de café y caña, cuyos productos se procesan en sitios vecinos.

 

La gente de la localidad es cálida, hospitalaria y aún conserva muchas de sus tradiciones populares, como las celebraciones del Día de Muertos y las fiestas patronales.